miércoles, 23 de septiembre de 2015

Texto: Tema 1. Antiguo Régimen
A veces se cogía una forma suave de la enfermedad, pero muy a menudo atacaba virulentamente hemorrágicas que se volvían oscuras, la enfermedad fue llamada la «peste negra».

En un mundo que desconocía la higiene, la peste negra se propagó inconteniblemente. Se cree que mató a 25 millones de personas en Europa antes de desaparecer (más porque todas las personas vulnerables habían muerto que porque se hiciese algo para detenerla), y muchas más aún en África y Asia. Alrededor de un tercio de la población de Europa murió, y quizá más, y pasó siglo y medio antes de que la procreación natural restaurase la población europea al nivel que tenía por la época de la batalla de Crécy. […]>>

>>Ciudades enteras quedaron despobladas; los primeros en morir quedaron insepultos, mientras los sobrevivientes iniciales huían, difundiendo la enfermedad allí adonde llegaban. Las granjas quedaron sin atender; los animales domésticos (que  también murieron por millones) deambularon sin nadie que cuidase de ellos. Naciones enteras (Aragón, por ejemplo) quedaron tan afectadas que nunca se recuperaron realmente. […]>>

>>El populacho aterrorizado tenía que entrar en acción, No sabiendo nada de la teoría de los gérmenes ni del peligro de las pulgas, incapaz de mantenerse limpio en una cultura más bien recelosa de la limpieza por considerarla mundana, no podía hacer nada útil. Pero podía hallar un chivo expiatorio, y para eso siempre estaban disponibles los judíos.>>

>>Surgió la teoría de que los judíos habían envenenado deliberadamente las fuentes para destruir a los cristianos. El hecho de que los judíos muriesen de la peste al igual que los cristianos  no fue  tenido en cuenta para  nada, y se  hizo con  ellos una implacable matanza. Por supuesto, ello no contribuyó en nada a disminuir el flagelo.>>

ASIMOV, Isaac, La formación de Francia, Madrid, Alianza Editorial, 1982, págs. 163-166

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